Por / 27th Julio, 2016 / Blog / 50 Comentarios

AUTENTICA LA ESPINA DE CRISTO

CONVENTO

Relicario que contiene la espina de la corona de Jesucristo

 

 

Recientemente, el alcalde de Mula, Juan Jesús Moreno, ha recibido una comunicación por parte de José Manuel Lorca Planes, Obispo de Cartagena, la cual indica la autenticidad de la Espina de Cristo, que se encuentra en el pueblo de Mula. Esta comunicación tuvo lugar en el Palacio Episcopal.

La Iglesia reconoce que esta santa reliquia la cual se guarda y custodia en el Real Monasterio de la Encarnación de la localidad muleña, pertenece a la corona de espinas que llevaba Jesucristo en la Pasión.

Según las explicaciones del Obispo, la investigación que se ha llevado a cabo para concretar la autenticidad de la reliquia, se ha basado en el estudio de documentos que recogen los testimonios identificativos de la Santa Espina ,de obispos entre los cuales están los del cardenal Belluga.

Mas de tres siglos, hace que este relicario de la Santa Espina de la Corona de Jesuscristo, se encuentra en Mula.

El obispo, mediante decreto, certificará la validez de los documentos estudiados y existentes, con el proposito de venerar el relicario en la nueva capilla del monasterio de la Encarnación.

La bendición de la nueva capilla será realizada por obispo, el cual vendrá a Mula, para realizar la presentación a todos los cristianos y al pueblo muleño.

A la reunión en la que se dió la noticia, acudieron una representación de dos hermanas de la comunidad de las clarisas del monasterio, el alcalde, y la concejal de Presidencia y Turismo y teniente de alcalde, Francisca Imbernón.

No solo es esta reliquia la que se encuentra en este monasterio religioso, sino que en el mismo se alberga una reliquia de Santa Clara de Asís, concretamente una astilla de hueso la cual fué traida al convento desde Roma, por el sacerdote Ramón Garcia. Este sacerdote estuvo en Mula como párroco de San Miguel Arcángel de Mula, y en la iglesia del Salvador de Caravaca. Actualmente se encuentra en Espinardo ejerciendo como sacerdote. También se encuentran en el lugar los restos de un franciscano ilustre, como fué Fray Pedro Botía, aquel al que se le apareció la imagen del Niño del Balate.

El alcalde solicita ayuda a la Comunidad Autónoma para la realización de obras de adecuación de las salas del convento.

Al conocerse la noticia, se produjo en el primer edil, una mezcla de emociones como alegría, satisfacción y sorpresa, por lo que el descubrimiento supone para el mundo cristiano y para el pueblo de Mula.

Ante este descubrimiento Juan Jesús Moreno, ha solicitado a la Comunidad Autónoma ayuda para llevar a cabo unas obras para adecuar las instalaciones del convento, para que pueda ser visitado.

Con anterioridad a la noticia, aun no se tenia conocimiento del descubrimiento, el alcalde ya mantuvo reuniones con Noelia Arroyo, consejera de Cultura, para este mismo propósito de adecuar las salas del Convento de la Encarnación, para que pudiera ser visitado, y exponer la reliquia en el propio comulgatorio del templo, con excepción del lugar donde se sitúan las monjas de clausura.

Declarado Bien de Interés Cultural. (BIC)

encarnacion

El monasterio de la Encarnación está declarado Bien de Interés Cultural (BIC). Se levante sobre un lugar ya consagrado, donde se situaba la ermita de Nuestra Señora de los Olmos.

El muleño Fray Pedro Botía, vidente del Niño Jesús de Balate, impulsó la construcción de este monasterio. Fray Pedro Botía, durante más de una década, ejerció de consejero de don Juan José de Austria, que era hijo bastardo de Felipe IV, y gracias a las aportaciones recibidas tanto de su protector como de otras aportaciones y donaciones consiguió levantar el convento franciscano en Mula, realizando las obras del Real Monasterio, donde se albergan las monjas de Clausura, Hermanas Clarisas.

En tan solo cinco años desde el comienzo de la construcción que fué en 1680, las religiosas que procedían de Trujillo, del convento de San Antonio, ya ocupaban el recinto.

Posteriormente se incluye dentro del Patrimonio Real, esta fundación por lo que el rey Carlos II coloca un escudo de mármol con sus armas, en el patio el cual da acceso a la zona de clausura.

Este edificio se remodela, en la primera mitad del siglo XVIII. En la cual se levanta el ala de servicios que se sitúa en el otro lado de la calle, y que comunica ambos edificios a través de un pasadizo, por la que debajo discurre la calle Molino Primero. Además se construye la casa de los Donados y Confesores, y una hospedería para albergar a los familiares de las religiosas.

La forma del patio exterior cambió con estas obras, donde se situa una imagen de San Francisco que procede del convento de la Purísima Concepción. Es en 1720 y por el deterioro de los cimientos del monasterio, se demolió y se construyó el actual inmueble.

De este antiguo templo, la ermita de Nuestra Señora de los Olmos solo se conservó el campanario.

 

 

 


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